Un Cerdo Español Salvaje y Sofisticado

El cerdo ibérico es un típico cerdo nativo de la Península Ibérica. Este animal puede encontrarse en el oeste de España y en algunas zonas del este de Portugal. Es en estas regiones donde se encuentra su ecosistema preferido: la dehesa. Estos prados llenos de encinas, quejigos y robles producen uno de los elementos clave en la dieta del cerdo ibérico: la bellota.

Los expertos no pueden confirmar de manera precisa el origen de este animal. SIn embargo, la mayoría está de acuerdo en que es posible que hubiera cruces entre cerdos y jabalíes salvajes hace miles de años. Este cruce habría dado como resultado un nuevo tipo de cerdo que apareció en España y Portugal y que evolucionó hasta el moderno cerdo ibérico que conocemos.

 

Características de los Cerdos Ibéricos

La característica más típica de este animal es su pezuña negra. Por esa razón también se habla de su jamón como de pata negra. No obstante, algunas variedades de este cerdo puede que no tengan la pezuña tan negra como otras.

El color de su pelaje puede varias de negro a gris, pasando por un color marrón rojizo.

Una de las razones por las que su sabor es tan único se debe a que genéticamente su cuerpo acumula grasa entre sus músculos de forma natural. Esta grasa es la culpable del brillo típico de las lonchas de jamón.

La mayoría de estos animales se crían libres en el campo. Eso les permite ejercitarse y comer todo tipo de plantas, raíces, hierba y, por supuesto, bellotas. Esto le aporta a su grasa un ligero sabor a fruto seco que convierte a este animal en el Ferrari de los cerdos.

Los cerdos ibéricos engordan muy rápido, en uno o dos años ya están listos para ser sacrificados, llegando a pesar más de 150 kilos.